trasluz
| 15 de septiembre de 2009 a las 16:00 | 26 comentarios
A estas alturas de mes, muchos de nuestros lectores estarán preguntándose qué sucedió con mi iPhone, aquel que se llenó de agua en una fiesta veraniega. Creo que ha llegado el momento de informar sobre cómo quedó el asunto. Como sabéis, tras la triste noche del homicidio, introduje mi móvil en su tumba de arroz para que reposara unos días (casi una semana) antes de pensar en hacerle la autopsia. Cuando estos días pasaron, encendí el móvil y cuál fue mi grata sorpresa cuando comprobé que...