mojar
| 24 de agosto de 2009 a las 16:00 | 76 comentarios
Trágica noche la de ayer para mi iPhone. Lo cierto es que, por mi forma de ser, no suelo ser muy protector con mis cosas. Siempre soy de los que he pensado que los objetos son para usarlos nada más, y que tarde o temprano, independientemente del cuidado que les hayas brindado, acabarán rompiéndose, perdiéndose o siendo reemplazados por otros más nuevos. El caso es que ayer estuve de barbacoa en una casita con piscina de un amigo y no se nos ocurrió otra cosa que...