Para los usuarios, desde nuestro sillón de espectadores, las peleas entre las grandes compañías pueden parecer a priori sencillas, de fácil comprensión, pero muy a menudo las razones y entramados son mucho más complejos de lo que imaginamos. Así, tras la reciente decisión de Apple y HTC de firmar la paz por los próximos 10 años, una nueva arista de elucubraciones ha aparecido.

Para muchos esta noticia puede suponer un simple hecho de acercamiento de posturas, de no querer malgastar tiempo y dinero en juzgados resolviendo un problema que fácilmente se puede atajar en los despachos. Nada más lejos de la realidad.

Esta resolución beneficia en gran medida a Apple. Es más que probable que HTC, a partir de ahora, haya acordado pagar a los de Cupertino cierta cantidad de dinero por cada smartphone que vendan en compensación del uso de sus patentes registradas. Y es que Apple es reina y señora de miles y miles de patentes, que a menudo se hacen imprescindibles para los fabricantes que quieren seguir en la pugna del mercado de los teléfonos inteligentes.

Sin embargo, el objetivo de Apple es mucho más profundo que debilitar uno a uno a sus competidores (véase el sangrante golpe a las arcas de Samsung). Más allá de eso se encuentra Android, o si lo preferís así, Google. Es el sistema operativo el blanco que la empresa de la manzana mordida tiene entre ceja y ceja desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde su aparición. La lucha por acabar con él es cada vez más difícil, por tanto, la opción más lógica debe ser atacar desde dentro, haciendo daño a las empresas que recurren a él para que poco a poco se vayan alejando.

Volvemos entonces a la cuestión de las patentes. Si Apple consigue, como casi con toda seguridad ha hecho con HTC, que compañías como Samsung paguen una especie de impuesto por dispositivo vendido a la hora de usar sus patentes, el beneficio que éstas obtendrán será cada vez menor. Y es aquí donde cuentan con un inesperado aliado, Microsoft.

Al igual que Apple, Microsoft cuenta con innumerables patentes registradas. De hecho, ya denunció a Samsung y HTC por infringirlas, obteniendo como resultado el pago de entre 5 y 10 dólares por dispositivo Android vendido en caso de HTC y una suma aún mayor por parte de Samsung. Así las cosas, y repitiendo el argumento más arriba mencionado, el beneficio cada vez es más corto, por que la búsqueda de nuevas alternativas debe ser el fin de estas compañías.

¿Cuáles son esas otras alternativas? Pues principalmente Windows Phone, de la que como sabéis es propietaria Microsoft. Las cosas no son como hace un par de décadas, y Apple y la empresa de Redmond mantienen buenas relaciones. Para Apple, en definitiva, la meta es deshacerse de su mayor competidor, y ése ahora mismo es Android.

Quizá más adelante las tornas cambien, incluso es muy probable que el plan de Apple no logre llevarse a cabo, pero ha quedado comprobado de nuevo que en esta guerra de números y tecnologías todo vuelve a valer para ostentar los mayores porcentajes de ventas.