Aunque el litigio más famoso de Apple estos días sea el que le enfrenta a Samsung, hay otro que seguramente va a tener más peso y consecuencias: México prohíbe a Apple usar el nombre iPhone para vender su smartphone, como cuenta El Universal.

Así lo ha determinado la justicia mexicana, que apenas seis semanas después de presentarse el iPhone 5, veta este nombre comercial a la compañía californiana. Para comprender esta resolución judicial hay que remontarse al año 2003, cuando el operador de telefonía iFone registraba ese nombre para su uso comercial. Cuatro años después, Steve Jobs presentaba al mundo el primer iPhone, nombre claramente similar. Aunque lo lógico es pensar que es un término obvio para bautizarlo si nos atenemos a los nombres de sus productos anteriores (iMac, iPod, iTunes...), y que no hubo intencionalidad de copia respecto a la operadora.

Las cosas cambiaron en 2009, cuando fue Apple quien demandó a iFone al considerar que la marca se parecía en exceso al nombre de su smartphone, que en aquel año ya iba por su tercer modelo. Otros tres modelos después, la justicia legal ha puesto fin (temporal, al menos) a la batalla legal entre ambas empresas iniciada desde entonces. Apple es quien ha salido perdiendo, ya que tendría que vender sus dispositivos con otro nombre. Si esto es un drama para cualquier empresa global, lo es más aún para una empresa tan perfeccionista y uniforme como la de Cupertino. Además, iFone se ha crecido y ahora demanda a Apple de forma retroactiva, solicitándole un 40 % de los beneficios obtenidos en México por el iPhone hasta la fecha. Se ponen las cosas feas para Apple.