La esperada llegada de Tweetbot para Mac nos ha dejado un regusto agridulce. La respuesta a su aterrizaje ha sido prácticamente unánime: ¡Vaya precio!

Sus versiones para iOS (una para iPhone y iPod Touch, y otra separada para iPad) cuestan $ 2'99 | 2,39 €, un precio superior al de otros clientes de pago, pero aún así ajustado para la mayoría de sus usuarios. Me encuentro entre ellos, desde que la probé es una aplicación que no he podido ni querido sustituir (tal vez mejorar la interfaz), y que en mi opinión vale tanto o más de lo que cuesta. Los gestos, las opciones como mute con usuarios, hashtags o palabras clave, la configurabilidad de los botones inferiores... Muchos detalles que hacían de esta aplicación un must have en nuestros dispositivos, y que esperábamos con ganas en nuestros Mac. Y que ahora, que ya tenemos delante la versión definitiva, vemos a un precio muy superior al que esperábamos. ¿Por qué casi 20 dólares?

La respuesta la indican desde el propio blog de Tapbots. Básicamente, por los cambios en la API de Twitter, que lleva unos meses realizando movimientos a este respecto en los que constantemente se está dañando a sus usuarios. Una plataforma tan exitosa, bien pensada, y que ha cambiado totalmente las costumbres y usos en internet, está echando por tierra su legado con restricciones cada vez mayores. Y no sólo a usuarios de forma directa, sino también a servicios de terceros o a clientes no oficiales. Hace un par de meses ya lo explicó Eduardo Arcos en ALT1040. Desde comienzos de verano estamos viendo cómo se limitan servicios como IFTTT, cuyo caso es sólo uno más entre todas las puñaladas por la espalda que Twitter está dando a los desarrolladores que tanto han ayudado a su crecimiento. Desarrolladores, entre otros, de aplicaciones tan afamadas como Echofon, MetroTwit, o la propia Tweetbot, que ahora están viendo peligrar seriamente su trabajo.

Trabajos en muchos casos fantásticos que Twitter quiere limitar y hacer pasar por el aro a sus usuarios. Esto es, reconducir a muchos usuarios de aplicaciones de terceros a usar la aplicación oficial en cualquiera de sus plataformas (aplicación que si algo tiene en común en todas ellas es que es fea e incompleta). Y si alguna de las aplicaciones de terceros tiene el éxito suficiente como para retener a sus usuarios, o bien son vetadas o bien se les hace pagar (con lo que el número de usuarios descendería, y ya veríamos si se podría pagar el canon).

En esas está ahora Tweetbot. Conocedor de que no podrá crecer en clientes como lo hubiese hecho sin esas restricciones, ha aplicado la lógica: si puedo tener un número limitado de usuarios (hasta un máximo de 200.000 copias, según las nuevas condiciones), al menos que sean los que están dispuestos a pagar más por mi aplicación, y así estaré más cerca de recuperar el trabajo invertido antes de que estos amables señores muerdan la mano que les ha dado de comer. Porque parte del ADN de Twitter está en las fabulosas, buenas, mediocres o malas aplicaciones que desarrolladores de todo el mundo han creado. Pero que en definitiva han elegido los usuarios y se han lanzado a usar Twitter mediante ellas.