Salvo completa sorpresa, Apple presentará mañana sobre el escenario del Teatro California de San José su apuesta para el mercado de las tablets de menor tamaño, prestaciones y precio, el iPad Mini. Además, se espera la puesta en escena del nuevo MacBook Pro con Retina Display, el nuevo iMac y Mac mini, y la completa renovación de iTunes U e iBooks junto con la llegada de iTunes 11. Centrándonos en el iPad Mini, hagamos un análisis del impacto que éste podría tener.

Aunque gran parte del objetivo de Apple sea desbancar alternativas de otras compañías como Amazon, Samsung o Google, no nos intentarán presentar el iPad Mini como tal. Nos convencerán de que es una forma estupenda de multiplicar el avance y resultados en el ámbito educativo. Y es que puede que lo sea. En un mercado que ha sido olvidado durante muchísimo tiempo por la industria tecnológica, Apple quiere volver a posicionarse como empresa de referencia.

La ventajas que ofrece la adopción de nuevas tecnologías en la educación son infinitas. Procesos de aprendizaje más atractivos y visuales, construidos sobre soportes que inviten a la participación y el trabajo, el contacto con herramientas que no representan el hoy, sino el mañana para diferentes carreras profesionales y la posibilidad de explotar diferentes cualidades de no sólo alumnos sino incluso profesores, son razones fantásticas para tener la tecnología como amiga. En Apple saben esto, pero también son conscientes de la economía de guerra que actualmente sufren la mayoría de territorios que podrían tener acceso a algunos de sus productos, donde los recortes en materia educativa, cosa que no llegaré a entender, son más que significativos. Así, se ha hecho imposible para muchos colegios, centros de estudio e instituciones educativas poder contar por ejemplo con ordenadores de la compañía de la manzana mordida, esos de tan fácil uso y elogiable seguridad y rapidez, por su elevado coste. Aunque en algunas universidades esta iniciativa se ha llevado a cabo, es cierto que aún habiendo ayudas y descuentos para los integrantes de este sector, esta tarea ha sido casi de imposible realización.

Con la llegada del iPad original esto pareció cambiar, y de hecho cambió en cierto modo. Cada vez hemos ido viendo más y más imágenes de pequeños con iPads entre sus manos en la escuela o estudiantes de mayor edad consultando apuntes, tomando notas o incluso estudiando. Sin embargo, y puede que no sólo por ello, su precio de entrada lo ha convertido en un dispositivo no prohibitivo, pero sí prescindible si nuestra situación no es demasiado boyante. Aún así, gracias a la propia Apple y a los miles de desarrolladores que lanzan aplicaciones al App Store, ha quedado completamente evidenciado el potencial de este dispositivo en este ángulo, la educación.

Llega entonces el iPad Mini. Una solución de características poco sorprendentes más que por su manejabilidad, pero de menor coste. Si los augurios están en lo cierto, mañana podríamos estar ante la presentación de un dispositivo más importante de lo que pueda parecer a priori. Es una completa realidad que algún manto especial envuelve a Apple, que además de crear grandes productos, es capaz de convencer a las masas de que éstos son los mejores en su particular corral. Así, podríamos presencia un paso muy importante hacia la penetración de la tecnología en la educación. Creo que como yo, muchos de vosotros veis no demasiado buena la solución de los notebooks o pequeños portátiles para fomentar el uso de la ciencia que más rápido avanza entre los estudiantes. Quiero decir con esto, que si Apple es capaz de aunar unos precios competitivos con la tecnología a la que nos tiene acostumbrados, no sólo a nivel de hardware sino también de software, el crecimiento de los recursos de terceros y la adopción de las diferentes instituciones y usuarios particulares será simplemente increíble.

Apple debe, si quiere ganar e imponerse en este mercado como ya lo hiciera en el de los reproductores musicales o teléfonos móviles, apostar por una solución rompedora. Y lo tienen fácil, esta vez quizá les valga con una simple bajada de precios y un gran esfuerzo en software. ¿Acaso no sería útil que cada alumno contara con un iPad Mini donde poder leer sus libros de texto, estudiar apuntes, buscar información, o crear trabajos escritos, presentaciones etc? Yo al menos lo veo factible, y beneficioso tanto para la propia Apple como para el progreso de la olvidada educación. Confío en propuestas en las que Apple facilite la compra de grandes cantidades de su nuevo iPad Mini a los colegios y universidades, y por supuesto un completo apoyo por parte de desarrolladores, editoriales y creadores de contenidos que sepan ver el filón a explotar.

El iPad Mini, un dispositivo más importante de lo que nunca había llegado a imaginar. Pero solo si Apple quiere. Recuerda que puedes seguir con nosotros el evento de mañana.