Como se ha podido apreciar desde el primer momento en que el iPad mini saltó a escena durante la presentación en el Teatro California, sus bordes laterales son mucho más estrechos de lo normal.

Ya con la salida del primer iPad estos bordes tomaron una anchura considerable con el objeto de cubrir la superficie donde descansarían nuestros pulgares al coger el dispositivo. Su utilidad era bien sencilla y práctica, no entorpecer con gestos involuntarios el uso del software.

Pero con la llegada del iPad mini Apple ha decidido, y es algo que le ha permitido ganar un trozo de pantalla bastante interesante, disminuir las dimensiones de estos bordes laterales. Sin embargo, y a diferencia de lo que esto podría inducir a pensar, es algo que no debería suponer ningún problema. Los chicos de la compañía de la manzana mordida no han querido dejar este cabo suelto. Para ello, han implementado una serie de modificaciones y añadidos en iOS que determinarán cuando nuestros pulgares tan solo están sujetando el iPad Mini o controlándolo de forma sencilla.

Son este tipo de detalles los que determinan, de forma inequívoca, la gran experiencia de usuario que se consigue al usar productos Apple, donde la sincronización de la dupla hardware-software es simplemente genial.