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Cuando en Enero de 2008 Apple presentó el primer MacBook Air y Steve Jobs lo sacó de un sobre en mitad de un escenario no fueron pocos los que se quedaron con la boca abierta. Aquella primera iteración del MacBook Air sin embargo no era más que una puesta de cartas sobre la mesa por parte Apple: "Esto es lo que somos y esto es lo que sabemos hacer".

Porque aunque interesantes, los primeros modelos de MacBook Air no acababan de convencer del todo, en parte por lo elevado de su precio, en parte por el tamaño y en parte porque la unidad SSD de almacenamiento no venía por defecto. Pero cuando a finales de 2010 Apple lo renovó dándole una apariencia más acorde con el resto de la gama de MacBooks y aumentando la oferta a un modelo de 13 pulgadas incluyendo por defecto el almacenamiento SSD, una vez más lo que consiguió Apple fue adelantarse unos años a su tiempo y presentar un producto que empezó a definir cómo iban a ser los portátiles del futuro.

Tanto así que varios fabricantes intentaron ponerse a sacar sus propias aproximaciones, los conocidos como Ultrabooks, y que fueron una de las grandes tendencias del pasado CES 2012 en Las Vegas con portátiles como el Asus Zenbook o el Envy Spectre de HP.

En la pasada WWDC Apple volvió a actualizar de nuevo la gama Air dotándolos de los nuevos procesadores Ivy Bridge, USB 3.0, un rendimiento en gráficos muy mejorado y el nuevo MagSafe 2 y así, tras el camino que acabamos de describir, Apple consiguió que el MacBook Air se coloque como el mejor portátil que podamos comprar. No es una afirmación al azar, después de estar probándolo durante un tiempo (y echándolo de menos desde entonces), ahora mismo hay pocas excepciones en las que el MacBook Pro sea la opción a elegir antes que un Air. Vamos a ver por qué.

¿MacBook Air o MacBook Pro?

Han sido varias las ocasiones en las personalmente he oído esta pregunta en los pasados meses ¿Merece más la pena un MacBook Air o un MacBook Pro (no Retina)? Especialmente con el modelo de 13 pulgadas del Pro, entre ambos modelos las fronteras se difuminan y si no somos muy estrictos pareciera que la única diferencia entre ambos equipos sea el grosor.

En realidad va bastante más allá, es cierto que el Pro cuenta con una tarjeta gráfica dedicada, mientras que la del Air es integrada y ofrece un rendimiento algo inferior. Pero después de la mejoras introducidas con el último MacBook Air a la hora de editar vídeos, procesar e incluso jugar a algunos juegos he acabado encontrando que las diferencias, salvo un segmento muy concreto, no merecen la pena.

Además de eso contamos con la unidad SSD (opcional en el MacBook Pro, una opción muy interesante a considerar aunque sube bastante el precio) que multiplica el rendimiento y la fluidez del sistema pero sobre todo con un diseño muchísimo más delgado y ligero que deja al Pro a la hora de llevarlo a todos lados cómodamente en una funda o una mochila (en el fondo el sentido último de un portátil: la movilidad) completamente relegado a un segundo plano.

¿En qué casos puede ser interesante entonces comprar un MacBook Pro?

En mi humilde opinión si eres profesional de audio o vídeo y necesitas exprimir al máximo el rendimiento de un portátil puede que el MacBook Air se te pueda quedar un tanto corto. Si no es así, para el 90% del uso diario que se le vayas a dar, a nivel de navegación, edición en iPhoto o Aperture, Photoshop o algún que otro vídeo en iMovie, el MacBook Air va a sobrar para la mayoría de los casos, uniéndolo a un diseño excepcional y siendo mucho más ligero.

¿MacBook Air o MacBook Pro Retina?

Aquí las diferencias empiezan a estrecharse. Si en el apartado anterior decíamos que las principales ventajas del Air frente a la gama Pro convencional de 2012 eran la ligereza y el uso de SSD como unidad de almacenamiento, en el caso del Pro con pantalla Retina estas dos se nos van directamente porque para el poder de procesamiento que ofrece el MacBook Pro Retina es muy, muy delgado y utiliza un disco duro SSD de mayor capacidad por defecto, 256GB.

El principal problema sin embargo del MacBook Pro es el precio, desde $2199 dólares o 2279€ no es, desde luego, un ordenador que esté al alcance de todos los bolsillos. Eso sin contar con que es el primero de su clase, lo que nos devuelve en cierto sentido al ejemplo con el que comenzábamos, el primer MacBook Air estuvo adelantado a su tiempo y fue un paso revolucionario dentro de los portátiles pero hubo que esperar un par de actualizaciones para que realmente viésemos todo su potencial, a mí cada vez me empieza a quedar más claro que con el MacBook Pro Retina ocurrirá exactamente igual empezando por el precio, que probablemente disminuya en la siguiente generación.

De nuevo, si lo que quieres es una máquina extremadamente potente, muy ligera y con una pantalla que quita el hipo, el MacBook Air simplemente no puede hacerle sombra (y tampoco lo pretende). En cambio, es en ese grueso de usuarios que quieran darle un uso profesional ligero o simplemente como portátil doméstico o para estudiar donde el Air es una opción más barata, más asequible y sobre todo mucho más versátil.

¿MacBook Air de 11 o 13 pulgadas?

Es otra pregunta delicada, en mi caso iría de cabeza a por el modelo de 13, aunque hay que tener en cuenta que el de 11 pulgadas, precisamente por ese precio de entrada de $999 dólares o 1049€ puede ser una opción muy interesante. El modelo de 11 es movilidad extrema con una pantalla mucho más reducida, es cierto, pero usarlo por ejemplo con un monitor externo mientras estamos en casa y con su propia pantalla cuando tengamos que utilizarlo sobre la marcha también pueden ser alternativas a tener en cuenta.

Por otro lado, el MacBook Air de 13 pulgadas es un portátil un poquito más convencional, con una pantalla dos pulgadas más grande pero en la que se nota bastante la diferencia con la de 11 y que se queda cerca de las de 15 que suelen ser el estándar en el mercado de los PCs si dejamos aparte los horrorosos netbooks. Sigue siendo extremadamente ligero (1,34 kg) y las opciones por defecto en cuanto a almacenamiento son algo más avanzadas que en el caso del 11, con 128GB.

La opción entre uno y otro realmente hacen referencia a la movilidad que queramos darle, si queremos un ordenador muy compacto que podamos llevar a cualquier lado, meterlo en cualquier sitio y que no pese casi nada, el de 11 es nuestra opción, si queremos algo un poco más grande el de 13, que confieso que es mi favorito, sería la otra alternativa.

¿Cuál es el futuro del MacBook Air?

Personalmente, en la WWDC me quedé con muchísimas ganas de ver un MacBook Air con un pantalla de 15 pulgadas, en parte porque estaba convencido de que sucedería así y en parte porque sería una tercera opción que desterraría a los actuales Pro y podría ser considerada como una versión más barata y asequible, aunque menos poderosa, que el MacBook Pro Retina, al que podríamos considerar como el rey de los Macs en estos momentos.

Si Apple en un futuro se decidiese a dar un paso así y a complementar algunas de las características más flojas de la gama, como el apartado gráfico (que no conviene olvidar que ha sido mejorado en un 60% con respecto al modelo anterior, el de mediados de 2011), podríamos estar ante un futuro superventas.

Concluyendo, a pesar de no tener muchos modelos (cinco, al momento de escribir estas líneas) la gama Mac es una del más flexibles que hay contrastando con la multitud de opciones y modelos de otros fabricantes, encontrar el Mac que se adecue a nuestras necesidades exactas es una cuestión de comparar y decidir, hoy por hoy y en mi opinión, el MacBook Air en cualquiera de sus dos versiones es el que se lleva la palma.