¿Estamos ante otro éxito rotundo de Apple? ¿Conseguirá hacer de los libros de texto una mina de oro, como ya lo hizo con la música y las aplicaciones para móviles? Según las primeras señales: sí.

A través del entorno iBooks 2, y su tienda iBookstore, ya se han vendido más de 350.000 libros de texto sólo en los primeros tres días desde su presentación. Además, iBooks Author, el programa que permite diseñar y distruibuir e-books en Mac, ha sido descargado 90.000 veces desde la App Store en el mismo periodo. (Esto según Global Equities Research, entidad que monitore las ventas de iBooks y apps con su propio sistema de seguimiento, autónomo de Apple).

Apenas se supo el lanzamiento de la nueva generación de libros electrónicos de Apple, en AppleWeblog arriesgamos que se podría repetir, en parte, el viejo escenario del iPod y su exitosa tienda de música, ya que los tres grandes de mercado editorial de libros de textos escolares en Estados Unidos (que manejan el 90% de toda la producción), Pearson, McGraw.Hill y Houghton Mifflin, firmaron acuerdos con la empresa de la fruta mordida. Según anunció oficialmente Apple, todas ellas han sellado un contrato para vender los libros que hoy utilizan millones de estudiantes de secundaria a no más de 14,99 dólares (11,6 euros) para su versión de iPad. El valor de la versión iBook es muy inferior a lo que cuestan en formato papel. Pero por supuesto, recordemos que un iPad no es precisamente un producto barato (desde 386 dólares). No obstante, el esquema está dando los primeras frutos. No sólo para la compañía de Cupertino, sino también para las editoriales, que recibirían ganancias netas muy superiores a la que obtenían con sus versiones en papel.

A diferencia de lo que sucedió con el mercado de los medios impresos (donde no pudieron aunar criterios y lograr un buen acuerdo), las tres editoriales de libros de texto están felices de haberse subido al barco del iPad. Más que nada, porque veían venir el naufragio de las viejas maneras de distribuir y vender contenidos.