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"Designed by Apple in California. Assembled in China". Esto es lo que podemos leer en el exterior de la mayoría de productos de la compañía. Si tienes un iPhone o un iPad a mano, lo verás en la parte trasera bajo el nombre del dispositivo. Muchos nos hemos preguntado alguna vez por qué Apple prefiere montar sus productos en China. Aunque la verdad es que la respuesta parece bien sencilla.

Si alguna vez has pensado sobre esto, no eres el único, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le hizo una pregunta parecida directamente a Steve Jobs el año pasado durante una cena con “tecnólogos”: ¿qué sería necesario para que Apple trajese a Estados Unidos todos esos puestos de trabajo?

La respuesta de Jobs fue clara: “Simplemente, no hay forma posible de que eso ocurra”. Sinceramente, me gustaría saber qué dijo después Obama o poder ver la cara que puso.

Según nos cuentan en TUAW, el periódico The New York Times se hizo la misma pregunta, y tras un exhaustivo proceso de investigación mediante entrevistas con directivos de Apple, tanto antiguos como actuales, la conclusión a la que llegaron es simple: en Estados Unidos no existen ni la infraestructura ni la mano de obra suficientes para llegar a los niveles requeridos por las operaciones de Apple.

Como ya hemos visto en otras ocasiones, el tamaño de las fábricas chinas y sus condiciones son tremendas, en todos los sentidos. La planta en la que se fabrican la mayoría de los teléfonos de la compañía emplea a 230.000 trabajadores. En Estados Unidos no hay más de 83 ciudades que tengan una población superior a ese número.

Si tenemos en cuenta que la media de mano de obra estaría en el 65%, nos quedan tan sólo 50 ciudades con la capacidad “humana” suficiente para proporcionar tal número de empleados. Si tomamos como referencia Nueva York, la ciudad más poblada del país, este número supondría casi un 3% de su población total, lo que quiere decir que 3 de cada 100 “new yorkers” tendrían que trabajar para Apple en una línea de montaje.

Condiciones laborales: China vs Estados Unidos

Son muchas las noticias que nos han llegado en los últimos años sobre las condiciones en las que los empleados chinos deben desarrollar su trabajo, especialmente en la planta de Foxconn. De los 230.000 empleados, unos 60.000 trabajan y viven en la fabrica, trabajando seis días a la semana durante doce horas para ganar menos de 17 dólares, unos 13 euros. Tan sólo hay que hacer números.

Estas condiciones, comparadas con las de Estados Unidos puede parecer inhumanas, pero aun así este tipo de trabajo es muy demandado en China. Es más, Foxconn podría de un día a otro contratar a 3.000 empleados sin problema. Estos son algunos ejemplos de la inmensa infraestructura laboral china, que deja atrás a la de Estados Unidos.

La siguiente cuestión es la cualificación de los trabajadores. Si consideramos como “no cualificados” a los 200.000 trabajadores que hay directamente en la línea de montaje, la compañía necesitaría encontrar en Estados Unidos 8.700 ingenieros industriales cualificados para la labor. Esto le llevaría a Apple un tiempo aproximado de nueve meses, mientras que los fabricantes chinos los contrataron en 15 días.

Más costes

Una de las principales razones, sino la mayor, es el aumento de costes que supondría fabricar en Estados Unidos. La mayoría de componentes de dispositivos como el iPhone se fabrican fuera del país, en plantas de montaje cercanas a Foxconn y compañía. El envío de esos componentes a cualquier factoría Apple en tierras americanas aumentaría notablemente los costes, sin hablar del retraso que supondría esto y la falta de stock que podría causar.

El coste de fabricar en Estados Unidos es, en definitiva, mucho mayor, debido a la legislación vigente: seguros, impuestos, dividendos, etc. Aun así, según The New York Times, este coste incrementaría el precio de un iPhone en 65 dólares, algo no tan dramático.

Cuanto más rápido fabriques, mejor

Si una de las principales razones es el dinero, la otra puede ser la necesidad de producir el máximo número de unidades de un producto en el menor tiempo posible. Esto ocurre con los “superventas” de Apple, como son el iPhone y iPad.

Uno de los ejemplos que más famosos se ha hecho a través de Internet es el del —supuesto— caso de la pantalla del iPhone. Cuentan que aproximadamente un mes antes de que este llegase a las tiendas, Steve Jobs tenía ya el prototipo en su bolsillo, y se dio cuenta de que la pantalla se rayaba fácilmente con el contenido del mismo. Inmediatamente, según cuentan las historias, Jobs ordenó conseguir una pantalla de cristal más resistente en 6 semanas, ya que no vendería un producto que se rayase fácilmente.

Cualquiera que conociese a Jobs sabía que hablaba en serio, con lo que la compañía se tuvo que poner a trabajar a marchas forzadas. Conseguir encontrar e implementar esta tecnología a tiempo en Estados Unidos hubiese sido prácticamente imposible.

La conclusión se resumen en que si Apple no ha vuelto a llevar toda esa mano de obra a Estados Unidos ha sido, simplemente, porque tal capacidad de mano de obra no ha existido nunca en el país.