Aún, con todas las mejoras, con la magnífica respuesta del touchscreen, con el lanzamiento de iBooks 2 y unos títulos que dejan con la boca abierta al lector… Aun con todo ello, todavia un libro físico o una revista de papel son más cómodos de leer que cualquiera de los resonantes textos electrónicos que han salido a la venta (hablamos concretamente de comodidad en la lectura, en sentido estricto, no de calidad de contenidos o de capacidades tecnológicas, por supuesto). ¿Las razones?

  • El peso: aunque hay libros que superan ampliamente el gramaje del iPad, al ser flexibles y no importarnos un rábano si se caen o no, hacen más llevadera su lectura.

  • Lo dicho, la flexibilidad: llevarse un libro de bolsillo enrollado en el ídem, no ofrece ninguna dificultad.

  • La seguridad y la discreción: ¿sacarías un iPad en el subte o metro con la misma tranquilidad con la que retiras tu librito de Tom Wolfe del maletín? Aún suponiendo que en tu país la tasa de criminalidad sea tan baja como el subte o metro que te tomaste, el riesgo de golpes, o incluso las miradas de terceros, pueden llegar a inhibir hasta al más fanático de esa tablet.

  • Páginas vs pantalla. Por más avance que exista en la calidad de los LCD, las pantallas retroiluminadas, los LED o la retina display, no hay nada para el bienestar de nuestros ojos, aún, como la página impresa. De hecho, la gran apuesta del Kindle y de otros e-Reades es enfocarse en el lector que realmente le molesta el brillo, y espera páginas opacas o mate. Además, ¿has intentado leer el iPad al sol, en la playa o en una plaza?

  • Y por supuesto, no es lo mismo manipular un libro que un e-book. Los movimientos físicos el tipo de respuesta. Los románticos del papel dirán que hasta les encanta el olor de la tinta recién impresa. A mí en particular, me molesta la cantidad de veces que por tocar sin querer la pantalla pasamos de página o iniciamos un video o un zoom.

Aquí es donde entra la noticia del día. Según informó Cult of Mac Un instituto de investigación, KAIST Institute of Information Technology Convergence, ha dado a conocer un “prototipo” de libro electrónico que responde mucho mejor a los gestos. (Ver video de arriba)

Según esta idea, podemos hacer el típico movimiento de pasar rápido el dedo por el borde del libro y agitar todas las páginas a la vez (no le encuentro ningún uso, salvo el de dar con un capítulo al azar); dejar una página quieta, y salir a la búsqueda de otra; intercalar los dedos entre las hojas. Y mucho más.

Por supuesto, son caminos distintos.

Mientras Apple sale a la búsqueda de un concepto superador, enfocado en la interacción con los elementos que cohabitan en la página, la suma de videos y hasta la inclusión de gráficos 3D; este trabajo intenta emular un libro común y silvestre. ¿Acaso los dos caminos no son compatibles? Seguramente hay alguien en Cupertino que ya tomó un lápiz y un papel y tomó nota del asunto. O lo escribió con el dedo en un anotador del iPad. Da igual. O casi.