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Que el iPad puede ser usado en la educación es algo que nadie pone en duda. Sin haberlo impulsado en un principio, Apple ha visto cómo desarrolladores, profesores y alumnos han sabido ver desde el principio al dispositivo como una enorme pizarra de aprendizaje donde desarrollar sus actividades diarias. ¿Se trata de una buena decisión o no es más que una pérdida de tiempo? Según la Abilene Christian University, un estudiante que utilice un iPad en las clases obtendrá mejores resultados que el que no lo haga.

La citada universidad norteamericana posee ya cierta experiencia en el empleo de dispositivos móviles con sus estudiantes. No en vano lleva más de tres años con este tipo de iniciativas aunque el mayor impulso se ha comprobado desde el nacimiento del tablet de la manzana el año pasado. Las investigaciones llevadas a cabo han revelado que:

  • Los estudiantes con un iPad anotan hasta un 25% más de información importante cuando toman apuntes en las clases
  • El iPad promueve momentos de aprendizaje en el estudiante, incentivando su creatividad
  • El tablet contribuye a hacer un uso más inteligente y productivo del tiempo

El resto del estudio realizado por la institución se dará a conocer esta misma semana. Por lo menos resulta curioso que en los tres puntos anteriores se destaquen asuntos contrarios a los que un escéptico podría pensar. Algunos padres o maestros podrían argumentar que un gadget como ese no haría más que distraer al joven cuando la realidad es totalmente diferente.

En definitiva, un dispositivo personal como el iPad es una herramienta que, en las manos de un alumno apreciativo, aporta una serie de valores que lo ayudarán a sacar el máximo jugo del curso. Desde aplicaciones de productividad a las dedicadas a asignaturas particulares, desde apps para niños a productos para los estudiantes de medicina, muchos son los factores que confluyen para convertir al iPad en el complemento de estudio perfecto.