Imagina que un día caminas por la calle y te lanzan un iPhone en la cabeza desde una altura bastante considerable, sin apenas percatarte de ello comienzas a sentir cosas extrañas. Algunas de las piezas del terminal han entrado en tu cabeza para cambiarte para siempre. No estamos de broma, con esta idea comienza iBoy, un libro escrito por el novelista Kevin Brooks, autor de obras conocidas como Lucas y Martyn Pig y que suele caracterizar a sus libros por un estilo crudo y juvenil.

Aunque la obra fue lanzada el año pasado, no ha sido sino hasta hace unas semanas que una editorial mexicana (Destino) ha decidido traducirla a nuestra lengua. La sinopsis del libro reza como sigue:

Tom tiene piezas de un iPhone alojadas en su cerebro y puede ver mucho más de lo que cualquier ser humano podría imaginar. Como si el teléfono le hubiera cedido sus capacidades cibernéticas, Tom está permanentemente conectado a la red y es capaz de interceptar e-mails y SMS, hackear cuentas de bancos, hacer búsquedas exhaustivas en Internet, grabar videos, tomar fotografías… ¡con tan solo pensarlo!

Parece que el resto de la trama que se narra en las páginas de iBoy, desarrollada en un barrio del sur de Londres, se centra en explicar cómo el chico poco a poco va aceptando su nueva situación para terminar utilizando sus nuevos poderes con el fin de vengarse de algunos individuos que hicieron daño a una amiga. Como se puede ver por tanto, no solo es una novela juvenil sin profundidad, sino que intenta analizar las consecuencias que el poder y el ansia de justicia tiene en la gente.

La obra ha sido traducida por Alejandra Ramos y puede ser encontrada en muchas librerías mexicanas, aunque también parece estar disponible en la tienda electrónica Amazon. Sin desviarnos del tema, si me gustaría compartir con vosotros las reflexiones que en No me lo puedo creer hacen sobre el asunto: ¿Podrá el protagonista bajarse nuevos poderes de la App store? ¿podría incluso descargarse el propio libro? Mientras nos quedamos pensando en las respuestas a estas inquietantes cuestiones, no hay duda que tanto hablar de iBoy ha hecho recordar al verdadero iBoy que algún día Apple venderá.