Me topé con esta noticia que, casualmente, guarda cierta relación con la publicación "iPad, arte y creatividad: los desafíos musicales" del día de ayer. De acuerdo con el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Corea del Sur, se estima que hacia el 2015 todos los estudiantes de sus escuelas reemplazarán los manuales de texto por tablets y libros digitales.

De acuerdo con lo informado, sacándole provecho al desarrollo de la tecnología en la nube, el ministerio invertirá alrededor de 2 mil millones de dólares en: la conversión de los libros escolares en formato digital con enlaces a contenidos multimedia, en la instalación de servidores y redes WiFi en los colegios, y en la distribución gratuita de tablets para aquellos estudiantes provenientes de familias de pocos ingresos.

La pregunta del millón es, ¿qué compañía será responsable de fabricar estas tabletas? La respuesta es todavía una incógnita aunque, de acuerdo con casos similares, se estima que el gobierno elegirá a la empresa surcoreana Samsung, dejándose así de lado al iPad de Apple. Por otro lado, directivos del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, se mostraron tranquilos y expresaron con seguridad que este cambio será una transición rápida y fácil:

"No esperamos que el cambio a los libros de texto digitales sea difícil ya que los estudiantes de hoy están muy acostumbrados al entorno digital."

El gobierno espera que, gracias al acceso en línea a lecciones y recursos educativos, esta transición ayudará a los estudiantes a definir su propio ritmo de aprendizaje basado en sus necesidades individuales. En adición, los alumnos que falten a clase podrán ponerse al día a través de lecciones de apoyo online, que además serán reconocidas como asistencias.

Sin lugar a dudas, esta es una gran estrategia a favor de la educación y del futuro de los niños. Ahora bien, hay dos consideraciones, muy alejadas entre ellas, a tener en cuenta. En primer lugar, como expresé ayer en la publicación "Algunas preguntas sobre la Independencia", es fundamental que estas iniciativas educativas vayan más allá de la inversión en infraestructura o en equipos. Es primordial que los maestros estén capacitados para poder lidiar con las nuevas tecnologías. Aquí cabe mencionar lo siguiente: considero que no es fundamental que las dominen a la perfección, ya que parte del aprendizaje de los niños es que también puedan y se sientan capaces de enseñarle algo a pares y a sus profesores, apartando para bien al arcaico concepto de educación vertical. Dicho de otro modo, la enseñanza, la colaboración, y el trabajo en equipo entre maestros y alumnos son parte del aprendizaje del nuevo siglo.

Por otro lado, cabe señalar que el caso surcoreano sentará bases, servirá como modelo, y posiblemente contagiará a otros gobiernos. Por lo tanto, estamos antes un nuevo mercado y ante otra batalla entre compañías como Apple, Samsung, y RIM. Aquella que logre posicionarse como la aliada a la educación se verá enormemente favorecida ya que logrará popularizar y estandarizar su producto.

Imágenes vía Gadget.com y Ubergizmo