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Live together, die alone

Esta frase, que dio la vuelta al globo terráqueo en la segunda temporada de Lost (Perdidos), bien podría describir un modelo de Mac al que un servidor tiene mucho cariño. No en vano se trata del primer Mac para muchos de nosotros, el MacBook blanco, un producto elegante y diferenciador a pesar de los problemas que ha presentado a lo largo de su vida. Lástima que ahora mismo se encuentre en una situación de vida o muerte. La razón para decir esto es que el stock de MacBooks blancos se está terminando en la mayoría de tiendas distribuidoras de la manzana.

Tanto Amazon como MacConnection, On Sale y J&R no tienen modelos disponibles y DataVision posee pocas unidades. Cruzando el gran charco y para terminar la ronda de malas noticias, un gran distribuidor europeo se encuentra en la misma situación comprometida y no tiene noticias de recibir un nuevo modelo en breve. Todo esto se puede interpretar de dos formas diferentes:

  1. O el MacBook blanco va a ser descontinuado pasando a mejor vida (nuestros recuerdos entrañables junto a él)
  2. O el MacBook blanco va a sufrir una renovación en breve, confiriéndole una resurrección de sus cenizas

¿Por cuál os decantáis vosotros? La segunda opción podría ser beneficiosa para la compañía de la manzana, si es capaz de reducir su precio hasta una cantidad que lo haga competitivo frente a otros portátiles de gama baja. La renovación conllevaría probablemente una mejora en su tarjeta gráfica así como un cambio de procesadores. Incluso con la obsesión de los chicos de Cupertino por Thunderbolt no dudaría en que se añadiría a la lista de prestaciones.

¿Pero es una renovación realmente tan beneficiosa para Apple? Pensemos ahora en la nueva joya de la corona Mac, el MacBook Air que se encuentra en un precio de entrada de 999 dólares (lo mismo en euros en la península ibérica). Una renovación del MacBook blanco no haría más que introducir un modelo en la discordia que robaría protagonismo en las tiendas al MBA... no, no es una buena idea. Más lógico sería una bajada del precio de entrada del ultraportátil de la manzana, algo con lo que se ha venido especulando las últimas semanas. Además, tarde o temprano en Cupertino tendrán que decir adiós a un modelo que pertenece ya al pasado, tanto en forma como en concepto.

Así que, analizando toda la cuestión, es probable que nos encontremos ante los últimos días del MacBook blanco. Cuando ese suceso ocurra habrá llegado el momento de entrerrarlo en nuestros recuerdos junto al iBook y el Macintosh, el lugar recóndito de nuestra imaginación donde residen los dispositivos que marcaron una época.

Imagen: Allan Reyes