Como muchos recordarán, las publicaciones tituladas “iPad, arte y creatividad” ofrecen una mirada distinta sobre los productos de Apple. En los últimos meses he hablado sobre la fusión musical de lo analógico y lo digital, sobre el teatro y los estudios móviles, sobre los principios de la animación y, más recientemente, sobre la reconfiguración del mundo del DJ. Sin lugar a dudas, todas estas son áreas –de a momentos– muy alejadas y diversas pero que comparten la perseverancia, el talento, y la capacidad creativa. El día de hoy me sumergiré en un mundo que, para ser sincero, jamás pensé que estaría cubriendo desde una perspectiva tecnológica: los dispositivos Apple aplicados a la magia y al ilusionismo.

Las decepciones
Estrictamente hablando, el siguiente caso no presenta un uso creativo del iPad sino de tres iPods. El vídeo, que ha estado causando furor en las redes sociales, fue creado por Marco Tempest, un profesional dedicado a las ilusiones, a la tecnología, a los medios, y a la magia.
De casi 4 minutos y medio de duración, el material publicado en YouTube muestra una serie de animaciones sincronizadas casi a la perfección con los movimientos de mano y el relato de Tempest, centrándose en temas como la mentira y la decepción para luego asociarlos con el arte y la magia. Asimismo, se presentan algunos trucos clásicos (como el de adivinar el naipe) adaptados a la vida digital.
Cabe mencionar que la sincronización entre los dispositivos de Apple fue lograda gracias a la aplicación Multivid, desarrollo que puede ser descargado de manera gratuita de la App Store y que, de acuerdo con su información, fue desarrollada por Tempest.
Las luces se apagan, el telón se abre, y Marco Tempest nos lleva en un viaje por la decepción:
El mágico iOS 5
En un rubro muy similar, el alemán Simon Pierro también propone una experiencia mágica desde lo digital. Aprovechando los recientes anuncios y las expectativas creadas por la keynote en la WWDC 2011, Pierro ofrece una vista previa de iOS 5 en un iPad.
Al igual que Tempest, las ilusiones de Pierro están perfectamente sincronizadas para lograr engañar al público. Lo más interesante de su show es que se todo gira en torno a las características del sistema operativo móvil de Apple, es decir que todo se centra exclusivamente en prestaciones como el álbum de fotos y Facetime.
A continuación, Pierro nos demuestra por qué el iPad es realmente un dispositivo mágico:
Como dije al comienzo, jamás imaginé sentarme frente a una hoja en blanco y terminar escribiendo sobre la magia y los smartphones o las tabletas. De todos los casos de “iPad, arte y creatividad” que he presentado hasta el momento, este es uno de los que más me ha deslumbrado en cuanto a ingenio. Si bien hoy en día existen magos de renombre como Penn & Teller, David Blane, y Chris Angel, siempre que pienso en la magia no puedo evitar dibujar una escena ambientada a principios de siglo 19, con carteles presentando a celebridades de la talla del escapista Harry Houdini o del ilusionista Harry Blackstone.
Pensándolo un poco mejor, es posible traza cierto paralelismo entre ambos universos. Los magos clásicos acudían a invenciones como tanques de agua, esposas, y cajones desmontables para poder llevar adelante sus actos, es decir que ponían a los dispositivos del momento a su disposición para poder construir maravillosos mundos y regalárselos a sus espectadores. Dos siglos más tarde, los actuales especialistas de la decepción hacen lo mismo: se arman de lo último en tecnología para que esos mundos sigan de pie, para que no se derrumben.
Una última acotación: no sé ustedes pero he perdido varios minutos de mi vida pausando los vídeos en intentos fallidos de descifrar sus trucos. Supongo que la respuesta se esconde detrás de dos frases que avalan esta situación: uno clásico que dice que un mago jamás revela sus secretos, y otro más moderno que afirma lo que ya casi todos sabemos: Apple es mágico.










Excelente… me encantó… pero… creo que las últimas tres palabras serán motivo de apple-haters… en 3… 2… 1…
Deception no significa decepción sino ENGAÑO, que encima nada tiene que ver…
Alucinante!