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Hace dos días escribíamos un artículo donde se advertía a los usuarios de algunas claves que era mejor evitar en nuestros iPhones por ser cifras evidentes y muy populares. El consejo se basaba en un estudio llevado a cabo por un desarrollador que había estado recopilando las contraseñas de usuarios que tenían instalada su aplicación, una app de seguridad ante robos o pérdidas. Parece que esta recolección de contraseñas no ha gustado a Apple de modo que ha decidido echarla del App Store.

La aplicación Big Brother Camera Security había estado almacenando las claves usadas por los usuarios para, en palabras del programador, advertir a los propietarios de un iPhone y a la par mejorar el desarrollo en una próxima actualización donde se evitaran estas claves comunes.

Daniel Amitay reconoce entender en parte la acción de Apple tras recibir comentarios de personas que se escandalizaron al enterarse del proceso que había estado realizando aunque vuelve a incidir en la idea de que todas las claves se transferían al servidor de forma anónima sin estar asociadas a un nombre o identificador (además de que eran las claves propias de la aplicación, no las de entrada en el iPhone).

Parece que a los de Cupertino no ha gustado en absoluto que Amitay publicara los resultados de sus pesquisas en el blog, la sombra del caso de las localizaciones planea aún sobre nosotros. Y lo entiendo perfectamente, pues la publicación de datos privados (aunque sean anónimos) por parte de desarrolladores iOS podría acabar ahuyentando a posibles nuevos clientes, o a usuarios ya existentes, a los que no les hace ninguna gracias que los desarrolladores tengan acceso y compartan con el público, hábitos o información que deberían quedarse en manos de las personas estrictamente necesarias. Tal como hemos hablado en otras ocasiones, parece que nos asusta recordar algo evidente: toda nuestra vida digital deja rastro en la red.

Imagen: iPad2appdevelopment