Aunque con el anuncio del iPhone OS 4 y sus más de 100 nuevas características llegamos a debatirnos acerca de la relevancia que tendrá el jailbreak en un futuro, no podemos negar que sigue siendo un fiel aliado a la hora de extender la funcionalidad de los dispositivos touch más allá del territorio permitido por Apple. Por eso, desde que compré un nuevo iPhone 3GS hace un mes, decidí hacer un experimento y optar por no aplicar el jailbreak para comprobar las consecuencias reales que tendría en el día a día, durante 28 días.

Primero quisiera aclarar que este no es mi primer iPhone, sino un reemplazo porque el anterior sufrió un desperfecto que no supieron solucionar en mi país, donde tampoco me daban garantía. Ese era un iPhone 3GS de los primeros, que permitía el untethered jailbreak y disfruté de Cydia durante varios meses, a diferencia del nuevo cuando lo compré.

Luego de un par de días de uso sin jailbreak, lo primero que noté fue lo estable que es el iPhone OS sin ningún agregado. Si bien estoy completamente de acuerdo que el jailbreak en si mismo no constituye un problema, al instalar más complementos como WinterBoard o SBSettings podemos notar una baja en el rendimiento general y la proliferación de errores que provocan el reinicio suave del iPhone (respring). Para el común, esto es inevitable ya que representan lo más interesante de Cydia, pero debo decir que durante este mes limpio no sufrí ningún “cuelgue” del sistema, algo que nos da para pensar si realmente queremos sacrificar estabilidad por comodidad/apariencia.

Entre las cosas que más extrañé estuvo Backgrounder, porque hay casos donde la posibilidad de correr aplicaciones en multitarea es completamente necesaria, por ejemplo si queremos usar RunKeeper sin que una llamada interrumpa nuestra medición, o escuchar música a través de la aplicación de Last.fm o… Grooveshark, otro gran faltante en la App Store. Sin alejarnos mucho del tema, Scrobbl es una linda adición si tenemos una cuenta en Last.fm y queremos alimentar su historial desde el iPhone, pero no deja de ser “un lujo” si lo que queremos es desprendernos del jailbreak.

Hubo dos utilidades que me resultaron faltas importantes, ya que considero que deberían formar parte de la funcionalidad nativa del iPhone: una es Quick Dismiss, que nos permite hacer desaparecer una notificación sin necesidad de desbloquear el iPhone, y otra es SMS Helper, que nos muestra de una manera muy conveniente la cantidad de caracteres que restan para llegar al límite en un mensaje de texto. También la falta de una opción de tethering provista por mi operador me hacía pensar en la falta de MyWi.

Finalmente muchas otras utilidades y aplicaciones las considero “lujos” que no podrían justificar el jailbreak por si mismas, como WinterBoard, SBSettings, Lockdown, Categories, Poof, etc.

En conclusión, la vida sin jailbreak es posible, pero debo admitir que desde que corrí Spirit y pude recuperar el untethered jailbreak, la experiencia con mi iPhone mejoró mucho. De todas formas, ahora tomo recaudos al respecto y mi nueva filosofía es instalar lo menos posible de Cydia. Espero que en el futuro podamos prescindir completamente de todos estos hacks, perdiendo muy poco a cambio.

¿Ustedes qué piensan, vale la pena o no? ¿Tienen alguna filosofía de uso?