Tras este título tan fúnebre quería destacar desde aquí con un pequeño post la situación actual de los MacBooks en la escena productiva de Apple. Recordad cómo era considerado el MacBook hace tan sólo unos tres o cuatro años: el modelo de entrada en la gama Mac de Apple, por tanto un modelo que se hacía querer tanto en su color blanco como en negro.

Pero algo cambió, y nuestro amigo entró hace unos meses en una grave enfermedad, esto sucedió el 14 de octubre de 2008, cuando vieron la luz los primeros MacBooks de 13 pulgadas en aluminio. Poco después, esta misma gama adquirió la etiqueta Pro, y si bien es cierto que el precio de éstos portátiles de aluminio era superior al modelo blanco de metacrilato, muchos fueron los que pagaron un poco más por aquel para olvidarse de éste. Las prestaciones añadidas del nuevo modelo aseguraron una decisión fácil en las mentes de muchos usuarios.

La cura de esta enfermedad llegó justo un año después bajo la forma de una renovación de la línea básica que le confirió un aspecto más compacto, más moderno, para ver si así conseguían aumentar las ventas de nuevo. Muchos nos preguntábamos en aquel tiempo si el MacBook blanco volvería a ser el que era… hasta que llegó el fatídico día 27 de enero del presente año, cuando se presentó el iPad al mundo, ese día le llegó el golpe de gracia definitivo a mi portátil favorito.

¿Por qué decimos esto? La gama blanca (negra) del MacBook iba dirigida principalmente a quien deseaba tener un portátil manejable para realizar tareas sencillas que no requerían elevado hardware, complementando a un sobremesa en la mayoría de los casos. Y si bien los 300 o 400€ de diferencia con respecto al Pro podían aún pesar en algunos, ¿qué sucede ahora que llegó el tablet? Muchos de aquellos que necesitaban un portátil de Apple para complementar el de escritorio ya no pensarán en estos términos teniendo un iPad al alcance por algo más de 400€.

¿Qué sucederá entonces? Es difícil aventurar el resultado pero me atrevería a decir que tarde o temprano Apple dejará de fabricar el MacBook por dos sencillas razones, la primera que no se venderá demasiado, y la segunda, que la misma empresa no querrá que le robe cuota de mercado al iPad.