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Este es nuestro octavo especial de Grandes Fracasos de Apple. La lástima o alegría (depende de cómo se mire) es que nos vamos quedando sin fracasos de los que hablar, a no ser que queráis proponer alguno más a través de los comentarios.

Esta semana le toca el turno a un viejo amigo del que os hablé hace un tiempo, la consola Pippin. Aunque parte de la información que pasareos a exponer ya se encuentran en aquel post, no podíamos dejar de incluir este producto en nuestro especial, para que todos estuvieran juntitos y bajo el mismo formato.

Breve repaso histórico

Logo

La Apple Pippin fue una consola de videojuegos diseñada y comercializada por Apple a mediados de los 90. Estaba constituida por un procesador RISC PowerPC 603 a 66 MHz, 128 K de SRAM un módem de 14,4 kbps y una versión reducida de Mac OS. Disponía de una unidad de CD-ROM y una salida de vídeo para televisión. Además traía dos entradas Applejack para hasta cuatro mandos simultáneos.

Tenemos que decir de todos modos que no fue un producto propio. Apple pretendía licenciar la tecnología a terceros, aunque, el único licenciatario que probó suerte con la plataforma fue Bandai.

Qué lo hizo especial

Mando

Lo que hizo especial a este producto fue precisamente que lo promocionase Apple, no conocida como una empresa dedicada al mundo del ocio en aquel tiempo. Otro punto a su favor fue que no era simplemente una consola sino un ordenador barato. Ese era el objetivo, hacer un ordenador barato dirigido a funcionar como ordenador de red y con títulos multimedia en soporte óptico, especialmente juegos.

Por qué fracasó

Para cuando la Bandai Pippin fue lanzada, en 1995 en Japón y 1996 en los Estados Unidos, el mercado ya estaba dominado por la Sony PlayStation, la Nintendo 64 y la Sega Saturn, consolas mucho más potentes que la Pippin. Además de esto, había muy poco software disponible para ella.

Con un coste inicial de $599 y siendo considerada un ordenador barato, el sistema, en realidad, fue identificado normalmente como una consola de videojuegos y como tal, su precio fue considerado demasiado elevado en comparación con sus contemporáneas.

Sólo unos cientos de Pippins fueron manufacturados y su producción fue tan limitada que había más teclados y módems producidos que sistemas.

Conclusiones finales

En mayo de 2006, la Pippin fue votada uno de los 25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos por la revista PC World. Este desastre estrepitoso se debió claramente a una mala planificación por parte de la marca de la manzana y un pésimo estudio de mercado.

Cabe preguntarse qué habría pasado si Apple hubiese revolucionado el sector en aquel tiempo. Pero algo que nos resulta mucho más inquietante hoy día es por qué Apple no lo hace ahora. El sector de los videojuegos es muy sabroso y Apple ha entrado en él con sigilo potenciando las habilidades lúdicas del iPhone/iPod touch. ¿A qué espera para dar un salto un poco más grande hacia un soporte integrado en la Apple TV por ejemplo?

Vía: Wikipedia