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Otro post que considero esencial para hoy es el que tiene que ver, ya no tanto con la preparación de nuestro Mac para la llegada, sino la propia instalación del nuevo felino.

Aunque para algunos podría parecer que esta acción no ofrece muchas alternativas, no es así, pues de un tiempo a esta parte se sabe que Snow Leopard no sólo es una actualización sobre la versión anterior, sino que sirve para ser instalado desde cero, pues el sistema operativo viene completo en el DVD.

De modo que os ofrecemos dos maneras desde aquí, una sería actualizando sobre el anterior sistema operativo Leopard y la otra sería instalando el sistema desde cero habiendo formateado previamente el Mac. Analicemos las dos en profundidad y por separado.

Actualizando desde Leopard

Habrá quien haya adquirido el nuevo software y no quiera complicarse mucho la vida con el cambio. Quizás un usuario sin conocimientos avanzados, que usan su Mac para tareas sencillas Esta es la solución por tanto más rápida y sencilla.

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¿Qué habría que hacer si elegimos este camino? Asegurarnos de que hemos limpiado bien nuestro Mac y que hemos realizado copias de seguridad al menos de los datos más importantes. Después de esto no es necesario arrancar el Mac desde el DVD, podemos iniciar el instalador con Mac OS X 10.5 en ejecución.

Simplemente introducimos el disco de instalación y seguimos el proceso que se nos vaya indicando por pantalla. El mismo instalador, una vez especificada el tipo de instalación que se desea, así como la ubicación, reiniciará el Mac y empezará a instalar sin que el usuario tenga que hacer más operaciones.

Instalando desde cero

Para usuarios avanzados, aquellos que se pasan el día instalando y desinstalando aplicaciones y quieran dejar el Mac limpio de polvo y paja puede ser útil emprender este otro camino. Es un camino más largo y más tedioso, pero sin duda es muy recomendable.

En este caso sí que es totalmente esencial haber hecho una copia de seguridad de todos los datos importantes (si tenemos Time Machine esto es más fácil), en cuanto a las aplicaciones, habrá que anotarlas para que no se nos pase ninguna en la reinstalación.

¿Cuál es el proceso en este caso? En principio el mismo, tras el backup introducimos el disco de instalación en la unidad óptica e iniciamos la instalción, sólo que llegado el momento de ejecutarla, en el menú de bienvenida, nos vamos a la Utilidad de discos y formateamos y particionamos a nuestro gusto.

Una vez hecho esto podremos seguir con la instalación normal explicada en el caso anterior. Después nos tocará restaurar las copias de seguridad y volver a instalar las aplicaciones borradas. Toamdo en cuenta todo esto, y en función de la máquina que tengamos, el proceso por este camino podría tardar entre 2 y 3 horas pero como ya hemos dicho le vendrá muy bien a nuetro Mac para darle un buen repaso.

La pregunta es, ¿y vosotros? ¿Por qué método optaréis?