Lo malo de que te gusten las cosas que hace una compañía como Apple y no las que hace otra es que puede acabar convirtiéndose casi en una obsesión. Es como un equipo de fútbol, no sabes muy bien porqué pero les sigues a todas partes. Como todos los equipos, tienen jugadores (reproductores, ordenadores, teléfonos), pero a ti te parecen los más rápidos, habilidosos y, por qué no, resultones en las fotografías para vender camisetas. Eso es el síndrome del fanboy y Richard Bullwinkle lo expresa muy bien en su artículo de C|Net, lo que hace una lectura recomendada (en inglés) para algún momento del fin de semana…