Desde que Steve Jobs hizo pública las premisas medioambientales de Apple con su carta abierta en respuesta, al menos en parte, a las quejas de Greenpeace la compañía no ha dejado de estar en el punto de mira de la organización ecologista. De hecho el éxito experimentado en los últimos años por la empresa ha catapultado la popularidad de algunos de sus dispositivos, como por ejemplo el iPhone y ahora el iPod touch.
Los ecologistas ya han hecho pública su opinión actual considerando que ciertos elementos posiblemente dañinos para el medio no deberían estar presentes, recordemos que la política que ha adoptado Apple tiene como meta finales de 2008, y ahora es el Center for Environmental Health (centro de salud medioambiental) el que carga contra los de Cupertino. Basándose en el informe de Greenpeace denuncian la presencia de PVC y retardantes del fuego que pueden resultar perjudiciales si se ponen en contacto con el medio.
No sé si el crecimiento de Apple afectará a su relación con los clientes pero lo que tengo muy claro es que si está afectando su relación con las administraciones y organizaciones que empiezan a ver en ellos a un posible enemigo, y estos no son un grupo de adolescentes con ganas de juguetear.
ACTUALIZACIÓN: En Engadget se hacen eco de las declaraciones de un delegado de Apple en las que recuerda que el terminal, como todos sus productos actuales, cumple la normativa europea al respecto (RoHS, restricciones de sustancias peligrosas), la más restrictiva del momento, y ha recordado que la compañía eliminará voluntariamente el uso de PVC y los retardantes del fuego mencionados en 2008 como ya anunció, por lo que no entienden las razones de la queja.









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