Me encantan los dock, ¿lo he dicho alguna vez? Los hay de dos tipos bien diferenciados, los que tienen altavoces y los que no. A los primeros los veo como los antiguos radio-cassettes con los que llevabas la música a todas partes y se suelen tratar de un juego de altavoces con un “puente” para sincronizar el iPod. Los segundos son simplemente eso, el conector para sincronizar el reproductor, claro que los hay que añaden algo más como el que vamos a ver ahora mismo, el AirDock.

Griffin AirDock

Este dock, aparte de sincronizar el contenido del reproductor, permite el manejo de éste mediante el uso de un mando a distancia incluido el cual funciona mediante ondas de radio, no infrarrojos como el original, por lo que puedes manejarlo desde diferentes habitaciones a través de las paredes por los $69.99 USA que cuesta.

Griffin AirDock (Vía TUAW)