He de reconocer que odio las aplicaciones pretenciosas, aquellas que parecen una máquina de Rube Goldberg, en vez de software al servicio del usuario algo asi como Vista. Aún así, muy de vez en cuando, surge ese pedacito de código fuente que hace que merezca la pena derrochar nuestros preciosos ciclos de reloj del procesador principal del sistema. Disco es una de estas aplicaciones.
No había caido en la cuenta de que tiene un contador con días y horas para la presentación en sociedad de su...
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